lunes, 12 de diciembre de 2016

REFLEXIÓN DE LA CARTOGRAFÍA



He creado por medio del Power Point una cartografía en la que represento cómo aprendo.
La palabra cartografía proviene etimológicamente del griego. Es un vocablo compuesto, integrado por χάρτις, que puede leerse “chartis”, con el significado de mapa y por γραφειν, o graphein, que designa un escrito.

Mi cartografía es colorida y un poco cuadriculada, refleja cómo soy, alegre, risueña, un poco ordenada, etc. Decidí estructurarla en tres zonas, cada uno de ellas representa un tipo de aprendizaje. Eso no significa que solo aprenda de esas tres formas, pero sí son los que más aparecen en mi vida.

Aprendizaje por observación
Se pueden ver diferentes tipos de contenidos en las fotos, pero sobre todo arte clásico y películas. A la hora de estudiar si que es cierto que se necesita una base teórica pero en mi caso no hay nada mejor que poder ver esa teoría representada de una manera visual. Por ejemplo, cuando tenía que estudiar la Revolución Francesa veía películas de esa época, lo mismo ocurría con la  2ª Guerra Mundial, la Antigua Grecia y Roma, etc. No solo utilizo las películas  cuando tengo que estudiar algo, sino también recurro a ellas en mi tiempo libre, por tanto se puede aprender sin estar obligado a hacerlo. He de decir que utilizo este recurso porque para mí es un afición que tengo desde muy pequeña, cada uno tiene que utilizar sus propios gustos e intereses para aprender. También aparecen esculturas y cuadros que son también un gran apoyo a la hora de entender los diferentes procesos históricos, la cultura de dichas zonas, etc. Estos últimos los he visto en museos, en su ciudad de origen, en internet, etc.

Aprendizaje mediante las relaciones
En esta zona englobo a los amigos y a la familia en su totalidad.   
Casi todos los amigos, tanto chicas como chicos, que son muy cercanos a mí son aquellos que conozco desde los tres años, cuando empecé Educación Infantil. A lo largo de los años, también he ido conociendo a más gente, pero es cierto que con aquellos con los que llevo relacionándome toda la vida tengo una especial confianza y afinidad.  Hemos aprendido unos de otros, ayudándonos en los momentos difíciles, aconsejandonos cuándo no sabíamos qué hacer, ayudándonos también con los estudios, etc. Por ejemplo, cuando era más pequeña se me daban muy mal las Matemáticas pero la Lengua Castellana bien, y a una amiga lo contrario, por tanto nos ayudamos mutuamente.
Soy una persona muy familiar, no solo refiriéndome a mis padres sino al resto de la familia también (aitites, amamas, tíos, tías, primos, primas, etc.). Los considero personas que me pueden aportar muchas cosas, sentimientos, vivencias, conocimientos, entre otras. Por ejemplo, uno de mis aitites me enseño a andar en bici, a utilizar herramientas para la clase de Tecnología, etc. Recuerdo que en 2º de Bachillerato, en Historia de España, estábamos estudiando los Altos Hornos, se me ocurrió preguntar a mi aitite ya que su padre trabajó allí, y me explicó con todo lujo de detalle cómo vivían los empleados. Mis padres que me han ayudado con las tareas de clase, me han enseñado diferentes valores, incluso a hablar una lengua extranjera, el griego. De este último viene mi afición por el mundo clásico, así como también la cultura moderna de ese país.
Podría poner innumerables ejemplos de todas las personas cercanas a mí, cada una de ellas me ha aportado y me seguirá aportando diferentes y diversos aprendizajes.

Aprendizaje por experimentación
Para poder experimentar a veces se necesita una base teórica, otras, se puede deducir experimentándolo. La práctica en mi vida es un pilar fundamental para poder mejorar mis conocimientos. Un ejemplo claro es la cocina, es muy difícil hacer por primera vez una receta muy bien, eso se consigue practicando. Aparece también el piragüismo, con este deporte se puede, no solo aprender la técnica de remo, sino también cómo trabajar en equipo, ya que si no se rema al unísono no se puede avanzar.
Cuando era pequeña tocaba el violonchelo en la escuela de música de donde estudié. Tenía que practicar todos los días, aparte de las propias clases de música, para mejorar y también para que no se me olvidara tocarlo, ya que si estaba más de dos-tres semanas sin tocar el cello perdía mucha agilidad.
Para mí es muy importante practicar y ser constante, ya que es la única forma de poder mejorar.

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